Tortilla vegana de espinacas y acelgas

Se acerca la época de exámenes y necesito estar a tope de nutrientes. Las espinacas son perfectas, pues contienen una gran fuente de potasio que es muy saludable para nuestre cerebro. Se ha relacionado este nutriente con el aumento del flujo de sangre al cerebro, la cognición aumentada, la concentración y la actividad neuronal. Y la harina de garbanzo, contiene gran cantidad de triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina; neurotransmisor que produce sensación de bienestar y actúa como tranquilizante para mejorar la calidad del sueño e inducir al descanso.

El consumo de este tipo de alimentos hace que mis hormonas funcionen correctamente y me evitan caer en consumir otros alimentos que producen bienestar pero que no son saludables a nivel nutricional.
Soy de esas personas que durante la época de exámenes puede llegar a tomar muchísimo té frutal (sin teína). Además, intento reducir su consumo de café, pues si ya resulta habitualmente muy adictivo; en esas fechas me lo parece aún más.

Una manera original de consumir hoja verde sin percatarnos son recetas como esta, que se hacen en un periquete y con muy poquitos ingredientes.


Cuando no tengo ni un minuto libre (a mi nunca me suele sobrar el tiempo, pero en esta época menos…) trato de comer platos llenos de hierro y potasio, que estimulen mi actividad cerebral, y que además; sean de elaboración sencilla. Acabo comiendo lechuga día tras día, porque es lo que me apetece, pero otra manera de combinar la hoja verde es esta.

Esta receta es apta para LSA (La solución del Almidón), dieta altas en carbos y reducidas en aceite. Para consumirla sin aceite, debemos poner un pequeño chorrito de agua en una buena sartén (teflón o titanio) y cocinar a baja temperatura. Con cuidadito y esmero, no se os pegará, además el agar ayuda a cumplir esta función.

Dicho todo esto, vamos allá con la receta.

INGREDIENTES 

    • 3 cucharadas de harina de garbanzo
    • 3 cucharadas de harina “Yolanda” (harina para rebozar sin huevo)
    • Media cucharadita de agar-agar (opcional, pero mejora la consistencia)
    • Una pizca de cúrcuma para aportar color amarillo
    • Una pizquita de sal y pimienta
    • Medio vaso de agua
    • 75 grs. de espinacas
    • 75 grs. de acelga
    • Ajo en polvo (opcional)
    • Cebolla en polvo (opcional)
    • Sal kala namak (opcional, pero le da un sabor a huevo increíble)

PREPARACIÓN

  1. Mezclamos en un bol las harinas, el agar en caso de utilizarlo y la cúrcuma. A continuación, añadimos el agua progresivamente y removiendo hasta que la mezcla tome una consistencia semilíquida (como de huevo).
  2. Pasamos por la sartén las acelgas y espinacas, cortaditas, y las rehogamos sin aceite hasta que estén blanditas añadiendo un poquito de ajo en polvo, cebolla en polvo y sal.
  3. Mezclamos la verdura con la mezcla de ”huevo” y ponemos en una sartén con una pizquita mínima de aceite.
  4. Dejamos que cuaje hasta que salga burbujitas en la superficie y damos al vuelta con la ayuda de un plato.
  5. Freímos por el otro lado y servimos, es el momento de añadir la sal negra si disponéis de ella.

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Et voilà! 

Sencilla, rápida y divina de la no-muerte como siempre.

Fuentes:

http://www.nutribiota.net/blog/blog4.php/garbanzo-triptofano
https://mejorconsalud.com/12-beneficios-que-te-aportan-las-espinacas-a-tu-salud/
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